miércoles, 3 de septiembre de 2014

Como si leyera un sueño: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo del maestro Haruki Murakami

Dos críticas y me ausento tres meses. Una mala racha para un nuevo blog. Mal hecho Enrique, muy mal hecho.
Y ya después de dedicarme unas palabras de autoflagelo comienzo con la tercera crítica. Ésta vez va para la literatura. Y el autor que trataré se llama: Haruki Murakami.
Su nombre ha sonado desde hace tiempo entre cualquier grupo literario. Pero sus obras siguen siendo un misterio.
A éste autor lo llevo conociendo desde hace menos de un año y ya llevo varias de sus obras leídas. Incluso podría decir que actualmente es mi escritor favorito. De hecho fue él el responsable de que retome el vicio de la literatura, que había dejado atrás hace mucho tiempo. Lo comencé a leer por simple curiosidad: En pocas palabras, una amiga me habló de su obra más famosa: Norwegian Wood -aquí llamada Tokyo Blues-, con una emoción tan grande que me surgieron las ganas de leer algo de "La famosa Haruki Murakami" (efectivamente: creí que Haruki era nombre de mujer). Y un día que me dio por esculcar los títulos que hay entre los libreros de la casa, me encontré con la sorpresa de que tenía una obra de éste autor, llamada: Al sur de la frontera, al oeste del sol. Y cuando lo abrí y vi la fotografía me encontré con otra sorpresa: ¡Haruki Murakami es un hombre!
Comencé el libro, cuya narración en primera persona no era más que una descripción de cómo fue su infancia en el Japón de la post-guerra, y de cómo lo veían como un bicho raro por ser hijo único. Pocas cosas ocurrían en la historia. Sin embargo, su manera tan peculiar y refinada de contarlo, hizo que no pudiera soltar sus palabras y que como río fluyera con sus letras hasta que me interrumpió el tiempo y lo dejé olvidado cerca de la página ochenta.
No lo retomé hasta un mes después. Y aquel día recorrí las cerca de doscientas páginas que aún me faltaban.
Antes del final, el libro parecía ser una historia muy bien escrita sobre un hombre que creció en el Japón de la post-guerra, su vida, sus logros y sus amoríos. Pero en el último capítulo Murakami tuerce todas las líneas que fue creando y convierte todo lo que era el libro en una metáfora en la cuál los detalles más sutiles convergen y explotan para crear una maravilla de final abierto.
El libro tiene la peculiaridad de tener pequeñas subhistorias de los personajes secundarios, que a momentos llegan a ser más interesantes que la historia principal misma. Sin embargo, en este caso es algo bueno, ya que son el alimento de la historia principal.

Así fue como me introduje a la literatura de Murakami. Y aquí es donde comienzo la verdadera crítica.
Los meses transcurrieron y me compré el libro más extenso de Haruki: Crónica del pájaro que da cuerda el mundo. No por la extensión -de hecho en aquel momento quería leer algo corto- sino porque me llamó la atención la sinopsis que viene en la parte trasera del libro.
Tan pronto llegué a mi casa desgarré el plástico que envolvía al libro, lo abrí y comencé a leer.
Lo primero que noté fue que éste también está narrado en primera persona. Por un personaje también solitario. Pero desde el momento en que recibe una llamada de una mujer con voz desconocida, quedé inmerso en la historia.
Mientras uno avanza en el libro el lector puede notar algo muy interesante: Murakami maneja un ambiente completamente cotidiano en el que de la nada suceden cosas extrañas -y con extrañas me refiero a tan extrañas como un día despertar y descubrir que hay un camello en la azotea de tu casa, del cuál nunca sabrás cómo llegó ahí- (esto es una comparación, no es algo que pase en el libro). Y sin embargo el protagonista: Tooru Okada las acepta con toda naturalidad como si fueran cosa de todos los días.
El libro transcurre a paso lento pero seguro. Con un fuerte énfasis en la descripción de los lugares y personajes para crear una atmósfera clara. De manera que uno se familiariza tanto con el ambiente, que cuando ocurren cosas extrañas uno siente que está leyendo un sueño. Y aquí se encuentra el encanto de la obra: En que el lector no puede evitar sentir que está en un ambiente cada vez más onírico.
Cosas que enfatizan esta ambientación son los hechos extremadamente cotidianos. Por ejemplo: El protagonista se puede definir con una palabra: "Huevón", que en mexicano significa "Extremadamente perezoso". Que en un lenguaje más formal para una obra literaria es calificado como "personaje pasivo". Es un hombre que tenía lugar asegurado en un buffet de abogados y sin embargo decide abandonarlo (de ahí parte el libro). Pasa meses dejando que su esposa trabaje hasta que encuentre un rumbo en su vida. Y cuando su esposa desaparece no llama a la policía, no la busca; sólo la espera pacientemente.
Con un personaje así de pasivo la historia no puede transcurrir por sí misma. Así que se ve forzada a transcurrir gracias a los personajes, extraños, pero fascinantes que llegan a él.
Ellos lo fuerzan a moverse en cierta manera. Pero los métodos que él utilizará son los menos convencionales, como descender hasta el fondo de un profundo pozo seco para ponerse a pensar. Si uno se pone a reflexionar sobre ello se dará cuenta que es una opción que nadie tomaría. por la manera de estar narrada, toda acción que hace el personaje logra sentirse como lo más natural. Lo correcto. Lo que cualquier persona haría. Y no es hasta que uno se pone darle vueltas al asunto, que dice: "¿Quién chingados hace esas cosas?"
Mientras el libro avanza, la atmósfera se va volviendo cada vez más extraña y oscura. Uno deja de comprender las cosas y simplemente las acepta como parte de la experiencia. Y a momentos uno se llega a sentir como cuando ve una película de David Lynch o Satoshi Kon (de quienes en otra crítica hablaré).

<<<Ahora hablaré del libro entrando más en detalles narrativos. De aquí en adelante, aunque voy a evitar poner spoilers acerca de los puntos de giro importantes de la historia, podré arruinar a los que no la han leído ciertas sorpresas acerca de lo que ocurrirá más adelante>>>

El libro se reduce en pocas palabras a un adulto joven, de alrededor de 30 años de edad que queda destrozado después de la desaparición se su esposa. Antes de desaparecer ya estaban ocurriendo cosas extrañas a su alrededor; todo comenzó con el hecho de haber salido de su empleo. Pero suceden cosas extrañas que lo hacen moverse de donde está. El detonante: La desaparición de su gato. El gato de su esposa.
Ese gato desaparecido lo lleva a conocer a May Kasahara (mi personaje favorito, por cierto): una muchacha de dieciséis años coja que está obsesionada con temas de la muerte, el desgaste y la decadencia del ser humano. Ella trata al protagonista como su amigo, y sin embargo lo voltea todo en su contra los momentos críticos.
Malta Kanoo: una adivina que trabaja gratuitamente ya que sus dones divinos no son para generar ganancias. Y su hermana, Creta Kanoo que es una prostituta de los sueños que desarrolló una indiferencia enorme ante la vida después de una vida de sólo conocer el dolor físico.
Un ex-soldado que  lo perdió todo en la guerra y le cuenta su historia a detalle y con dolor.
Una mujer que se pone de nombre Nutmeg. Aquella mujer tiene como especialidad el diseño de modas. Pero dejó de ser ese su negocio oficial cuando descubrió su poder curador. Ella tiene un hijo que perdió el habla de la noche a la mañana cuando era niño, y sin embargo ahora es un personaje impecable capaz de comunicarse sin necesidad de utilizar palabra alguna.
También pasa por su vida un hombre extremadamente feo. Ese hombre es muy bueno investigando y pasando noticias como espía de su jefe. Y sirve como su mensajero. Su nombre es Ushikawa, y cabe mencionar que quince años después, Murakami vuelve a utilizar al mismo personaje para otra de sus novelas: 1Q84; como coprotagonista.
Impulsado por los personajes y guiado por su instinto, Tooru intentará salir adelante y conseguir su objetivo. La ironía es un punto importante del libro, ya que mientras más insólito sea el camino que el protagonista tome, más cerca estará de la respuesta.
El llamado: “pájaro que da cuerda”, es un símbolo recurrente en el libro que Murakami nunca llega a explicar. Se habla acerca de algunos personajes que han llegado a escuchar aquel pájaro. Y cuando lo escuchan, los que están a su alrededor no lo hacen. Así que aquellos personajes que escuchan a aquel pájaro tienen algo en común, que suele ser una desgracia en su vida.
Pero parece ser que aquí es una señal de que su vida está a punto de recibir una cuerda que le dará marcha a algo completamente distinto.
Un niño pierde la voz; un soldado es atrapado por los rusos; el protagonista pierde a su esposa.
El pájaro que da cuerda funciona como una especie de presagio de que algo malo va a ocurrir. Está dando una advertencia a los personajes para que se preparen. Nadie sabe cómo es ese pájaro. Solamente algunos lo pueden oír y a escucharlo se limita su conocimiento.
Todos estos símbolos. Todo lo que es el libro forma una historia. Y esa historia es lo que es gracias al rompecabezas que se forma sus pequeñas piezas.

La riqueza de esta obra consta en el hecho de que cualquier pequeño detalle fantástico que tenga el libro, provoca en el lector la experiencia de estar soñando; más allá de estar leyendo. Un sueño del que uno no quiere despertar por lo fascinante que éste llega a ser. Es la ironía que nos ocurre a todos a la hora de soñar. Y a la hora de leer ocurre lo mismo.
Todo aquel que quiera entrar en esta obra tiene que saberlo: Después de leerlo, no verá la vida de la misma manera. 

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