jueves, 1 de mayo de 2014

Magnolia: Tres horas de sensaciones con mi película favorita.

Quizás hablar de la que es probablemente mi película favorita en mi segunda crítica no sea la mejor idea por aquello de dejar lo mejor para después. Pero ya que deseo dar a conocer esta hermosa película al resto del mundo ¿Por qué no de una vez?
Esta es una película que en verdad me marcó fuertemente. No la vi hasta los veinte años de edad, en febrero del 2012. Apenas llevaba poco menos de un año estudiando cine. Y poco más de dos años interesándome en el cine. Por aquella época Quentin Tarantino era mi máximo (aún me fascinan sus películas, sin embargo ya no lo veo tan grande como lo veía en aquel entonces).
Fue en aquella época cuando tuve una revolución tanto en gustos musicales como en gustos cinematográficos. Y todo gracias a un amigo que en verdad es culto en ese aspecto. Y este amigo fue quien me presentó esta maravilla de Paul Thomas Anderson.
A decir verdad, la primera vez que la vi no me pareció tan genial. Quizás esperaba algo distinto, lleno de humor negro y de locura. Más cercano a lo que solía ver en aquella época.
Pero no hay duda de que cuando la vi me dejó una fuerte marca que me hizo querer verla de nuevo. Cosa que no pasa con cualquier película de tres horas de duración.
Es una película compleja, de varios personajes y llena de metáforas. Uno no puede verla esperando un bocadillo fácil de digerir, pero de sabor olvidadizo, estilo Steven Spielberg.
El concepto de la película es en sí la unión metafísica de varias vidas que empiezan sin tener conexión alguna aparente. Aquella unión llega a ser tan irreal, que le película se tiene que introducir bajo historias urbanas de eventos llenos de un azar tan grande, que pueden ser calificados como inauditos. Pero a la vez narrados de una manera tan llena de detalle, que uno llega a considerar que quizás aquellas cosas hayan sucedido.
La última historia es de cómo un suicidio, que habría sido fallido de no haber sido por un asesinato accidental a medio aire de parte de los padres del muchacho -no entraré en detalles, y si tienen alguna duda vean la película-. En este caso, este evento es tan inaudito que el narrador dice: Esto no puede ser una de esas cosas que ocurren por azar, esto va más allá. Y estos eventos extraños ocurren todo el tiempo".
Y bajo esa frase introductoria comienza a sonar la canción One de Aimee Mann. Con esta canción de fondo, son introducidos todos los personajes a un ritmo de video musical. La letra habla de cómo la soledad es lo más triste. Y a pesar de que es una canción acerca de un rompimiento amoroso, en el contexto de la película se refiere a cómo estar "solo" no es una opción. En esta presentación los personajes parecen no estar conectados excepto por su lugar de vivienda que se presenta como la misma ciudad ya que una flor brota, yuxtapuesta sobre un mapa de una ciudad antes.
Son presentados desde sus deseos y su vida rutinaria a un punto que llega a ser irónico.
Los personajes son un famoso asesor sexual, un presentador de programa de preguntas y respuestas para niños, el niño genio que está concursando para este programa junto con su padre que lo presiona, un hombre que en su tiempo fue ganador en aquel programa, una joven cocainómana deprimida, un anciano moribundo con cáncer, su enfermero, su esposa que se nota en un conflicto interno y un policía honesto.
Aún no estamos seguros, pero estos personajes están unidos como los pétalos de una flor. Y en sólo un día esta flor va a retoñar.
La historia, como toda obra popular está dividida en tres actos (más una introducción y un epílogo). Cada acto es marcado con un telón que se levanta; y ese telón no es nada menos que el reporte del clima: "Parcialmente nublado con 82% de probabilidad de lluvia".
Tal como lo dice el telón, el día comienza tranquilo. Es una presentación de media hora a los personajes. O más bien una presentación de media hora a la apariencia inicial que dan los personajes. Comienzan pareciendo desagradables y antipáticos. El policía Jim ignora la ayuda de un niño; Claudia (la mujer cocainómana) no deja que su padre, Jimmy el presentador del programa (que declara que tiene cáncer), se le acerque y lo corre a gritos; Linda, la esposa del hombre con cáncer muestra cierto placer en el hecho de que su esposo vaya a morir; Earl, el hombre con cáncer le pide ayuda a su enfermero Phil para buscar a su hijo Frank, el cual es el asesor sexual y es presentado como un misógino egocéntrico que habla de las mujeres como un objeto que ganar; Donnie es un hombre al que despiden de su trabajo a pesar de que él suplica a sus jefes, ya que quiere una cirugía dental; y Stanley es un niño que estudia a más no poder para ganar.
Ya habiendo sido presentados cae el segundo telón que presenta al segundo acto como un día lluvioso.
Pero no es un simple día lluvioso, es un día con una fuerte tormenta que cae del cielo. El acto abre con uno de los mejores planos secuencia de la historia del cine. Aquí la cámara recorre ágilmente el estudio televisivo de una manera impresionante; refleja la prisa y la tensión que se encuentra en este tipo de lugares. Sigue a algunos personajes y regresa a otros con una sincronía excelente.
Conforme avanza el segundo acto, las conexiones entre todos los personajes se van desvelando, al igual que la verdadera personalidad de todos estos, que es muy distinta a aquella con la que fueron presentados.
El policía Jim se enamora a primera vista de Claudia, a pesar de saber que ésta no es la chica buena y perfecta para alguien tan honesto. Jimmy fue un abusador; y su hija aún vive con ese trauma. Linda era una mujerzuela que sólo quería el dinero de su esposo, pero ahora se arrepiente y cae en una crisis interna; mientras que Frank demuestra que su desprecio a las mujeres es su mecanismo de defensa ante la muerte de su madre; y al recibir la noticia de que su padre, que es revelado como alguien que fue un cabrón con su esposa y la dejó morir sola con su hijo, no sabe qué hacer ya que éste lo desprecia; pero a la vez Earl está totalmente arrepentido; mientras tanto, Donnie se revela como alguien que nunca ha recibido amor en su vida, que fue maltratado por su padre que le quitó todo el dinero que ganó en el concurso, y lo único que busca es el amor del hombre que ama. Gracias a éste sabemos lo que le depara a Stanley, pero este trasciende aquel destino por una suerte disfrazada de infortunio.
La opinión que teníamos de cada personaje ha cambiado por completo. En el transcurso de ese día todos nos revelan su interior. Revelan su forma de ser, y de esta forma viven su duelo hasta el punto que fallan y quedan atascados en sus propios demonios.
En aquel momento crítico, suena la canción Wise Up de Aimee Mann. La canción no parece venir de ninguna fuente más que de la mente de los personajes. Todos ellos la comienzan a cantar al mismo tiempo y ésta canción los une a todos. La canción habla de cómo la vida te tumba una y otra vez y no se detendrá hasta que decides enfrentarlo y superarlo; hacerte más sabio.
Y tras esta catarsis termina la lluvia y se abre el telón para el tercer acto.
En este tercer acto los personajes deciden trascender. Seguir lo que dice la canción. Cada uno a su manera; la cual resulta la manera más dolorosa para cada uno: Dejar ir.
Pero todos los planes son frustrados por un fenómeno natural de lo más inaudito. Sin entrar en detalles para no arruinar esta película a quien tenga deseos de verla, este desastre natural une todas las historias de manera tanto reflexiva como irreal. Hace que aprecien la vida y que se aprecien a sí mismos.
Y mientras tanto, uno como espectador no puede hacer nada más que fruncir el ceño y ver la pantalla fijamente con la boca abierta; ya que el evento resulta tan espectacular y a la vez ridículo que logrará que la película se impregne en la mente de todo el que la vea.
Todos los caminos llegan a un punto que induce que habrá una trascendencia de parte de todos los personajes. Seguirán adelante en sus vidas sin importar el dolor.
El rostro de Claudia, a pesar de que muestra un llanto reciente, sonríe y voltea a la cámara. Después de este plano corren los créditos.
Este último plano resulta el cierre perfecto para la película, ya que la resume en una hermosa metáfora de la sonrisa después del llanto "la calma después de la tormenta". Resulta una liberación interna y una esperanza para el futuro. Y el hecho de que sea Claudia, que es el personaje que muestra más dolor y trauma interno -además de ser el primer personaje que creó Paul Thomas Anderson para la película-, enfatiza la existencia de esa "luz al final del túnel".
Para enfatizar este sentimiento suena de fondo la última canción de Aimee Mann para la película: Save Me. Esta canción habla de una súplica para un rescate ante el atascamiento en la vida. Ante los miedos y los dolores. Esta súplica fue concedida en la película para todos aquellos personajes. Y termina con transmitir aquel sentimiento de que no importa cuán mal estés, en algún momento llegará una oportunidad de estar mejor y si decides tomarla serás salvado.
Pero la película no sólo es brillante por el excelente guión. Sino que en cuestiones técnicas se luce: El ritmo mantiene a uno frente a la pantalla durante las más de tres horas de duración. Utiliza un lenguaje transitorio, variado y brillante para cambiar entre las varias historias. Ya sea por la letra de una canción que tiene que ver con la siguiente, la lluvia, el tipo de plano, e incluso expresiones o movimientos de cámara.
La fotografía refleja cada sensación que tienen los personajes. Más oscura, brillante, sensible, agradable.
No hay cuarto que no posea una pintura de una flor. Incluso en la introducción hay flores en los cuartos.
Las actuaciones de todos los actores son espectaculares. Reflejan todo lo que es su respectivo personaje, sin llegar a parecer pretenciosos o sobreactuados. Se convierten en los personajes y dejan de ser simplemente ellos mismos.
En todos los sentidos esta película es una obra maestra del cine.
Mientras la ve uno se enfrenta con sí mismo, con sus demonios, con su pasado, con su presente y con su futuro. Más allá de decirle a uno qué hacer. Pone a cualquiera en aquel lugar y da ánimos para salir adelante. Los sentimientos que transmite a cada momento son fuertes y se van intensificando conforme la película avanza.
Son de las mejores tres horas de montaña rusa de sentimientos que uno puede tener. Y por todo esto armado es que esta es mi película favorita.

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